Todos recordaréis esa famosa frase de la película Love Story pero ¿qué hay de verdad en esta frase?
Si nos miramos en cualquiera de los aspectos de nuestra vida vemos que esto no es así. Cuando nos amamos los unos a los otros, tal y como proclama uno de nuestros mandamientos, el amor debería ser tan grande que perdonara todo. ¿Esto lo vivimos de verdad?
Todos tenemos nuestros genios, somos humanos pero en algún momento de nuestra vida hay que decir con humildad lo siento y pedir perdón.
¿Cuántos de nosotros no conocemos algún problema familiar, malos entendidos, rencillas?. Con una sencilla disculpa a tiempo, estos problemas podrían ser resueltos o al menos no generarían males mayores.
El saber pedir perdón cuando uno necesita hacerlo es correcto y esto no significa que se admita el perdón como una mera frase hecha, sino al contrario demuestra su valentía y humildad al reconocer el error y admitirlo.
Dar este sencillo pero en ocasiones tan difícil paso, con un “lo siento” dicho con el corazón; es lo más grande que se puede realizar. La persona a la que le pides el perdón debiera como cristiano reconocer la dificultad que encierra este acto, pero también recordar las palabras de Jesús en la Cruz cuando le pide al Padre: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”
Tampoco debemos olvidar que el saber pedir perdón no va orientado tan sólo con nuestros semejantes, también es parte de nuestra relación con Dios, saber reconocer nuestros pecados y solicitar su perdón es un aspecto fundamental con Él, saber que como buen padre siempre está a nuestro lado perdonándonos.
¿Cuántas veces hacemos responsable a Dios de nuestros problemas?
Bien es cierto que el saber popular nos dice que Dios aprieta pero no ahoga, aunque esto no suele ser fácil consuelo por quién se siente muchas veces abandonado en multitud de problemas, luego en la soledad de nuestras oraciones le pedimos ayuda, le pedimos también perdón por todos los malos pensamientos que hemos tenido en contra de Él.
Qué difícil es perdonar a quiénes nos ofenden. ¿De verdad podremos perdonar a quiénes tanto dolor y sufrimiento nos procuran? Gracias a Dios, el cuerpo olvida el dolor, pero no es así con el alma ni la memora. En cambio es más fácil olvidar, perdonar y ser feliz que amargarnos la existencia.
¿Nos sabemos perdonar a nosotros mismos? esto es muy difícil en nuestro día a día ya que voluntaria o involuntariamente hacemos daño a nuestros seres más queridos, no nos damos cuenta del tiempo tan maravilloso que pasa y no estamos con ellos, en las veces que les hemos fallado, es muy difícil aunque pidamos mil veces perdón, siempre nos sentimos culpables, Pero ellos con nuestro amor nos saben perdonar, hay que tenerlo cerca de nosotros, ya que no es algo que se venda en la farmacia, hay que saber utilizarlo en cada momento de nuestra vida, el saber vivir como cristianos perdonar y ser perdonado, sin olvidar que en ocasiones no lo hacemos correctamente, en esos momentos recordamos que tenemos guardado en nuestro corazón el perdonar.
María Amparo Molins Gozalvo




